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Los peligros del camino de Santiago

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Aunque no lo creas, el Camino también tiene sus peligros. Aquí te dejamos una lista de aquellos con los que convivimos a lo largo de nuestra experiencia y cómo es posible evitarlos. 

No los tomes a la ligera porque te los vas a topar en algún momento:

1. Ampollas. Es casi seguro que te salgan ampollas, es muy raro el peregrino que no tiene. El riesgo es que no las cures y se infecten. Lo mejor es prevenirlas con un buen aseo diario, y ventilación. También te puedes aplicar pomadas que endurecen la piel para reducir la posibilidad de que aparezcan. 

Si aún así no puedes evitarlas, debes curarlas. En Youtube hay innumerables tutoriales para curarlas o en los albergues puedes preguntar a las personas encargadas, ellos te pueden dirigir con un buen podólogo. 

2. Accidentes al caminar. Durante nuestro camino vimos y escuchamos sobre varios accidentes, desde luxaciones hasta fracturas. La mayoría a causa de imprudencias al querer apresurar el paso en zonas donde hay que ir con cuidado. Para evitarlos te recomendamos que tomes tus precauciones, no tomes a la ligera el camino, siempre ve a tu ritmo, no fuerces tu cuerpo por querer llegar antes o camines de más porque tarde o temprano el cuerpo te lo reclama causando el efecto contrario, en lugar de llegar más rápido, terminas retrasándote.

3. Chinches. La pesadilla de los peregrinos y de los voluntarios que trabajan en los albergues. Es casi imposible que no convivas con ellas pero se puede evitar. Siempre que camines por veredas o el campo, ten cuidado donde pones tu mochila o donde te sientas, porque las chinches rápidamente se suben a tus pertenencias. 

Otra forma de contagiarse es durmiendo en un albergue donde haya chinches. Ante esta situación muchos albergues se protegen prohibiendo que pongas las mochilas o los zapatos sobre las camas, también limpian y desinfectan las habitaciones todos los días, sin embargo, no todos los albergues cuentan con las medidas de prevención y es triste decirlo, pero si duermes en alguno de ellos ten por seguro que el contagio será inminente, a nosotros nos ocurrió.

La mejor forma de evitar estos albergues es platicando con los peregrinos, no sabemos cómo, pero las noticias corren entre los que hacemos el camino, buenas y malas, por lo que cuando un albergue tiene chinches, créeme que se corre rápido la voz.

4. Robos. A nosotros no nos ocurrió durante el camino, de hecho es muy raro, pero si nos tocó ver a un peregrino que le robaron sus botas último modelo, también pasa que se roban los cargadores del celular (quizás por confusión) o algunas prendas. Siempre lo mejor es no tener objetos de valor contigo durante el camino y estar muy al pendiente de tus cosas. También puede ser útil tener tu mochila con candado, algunos albergues ofrecen por precaución casilleros para poner bajo llave tus cosas.

5. Asaltos en el camino. Esto es muy pero muy difícil que ocurra aunque no está demás ir prevenido. Debido a que gran parte del camino se realiza por veredas en medio de los campos, nos tocó escuchar de un caso de una chica asiática que caminaba sola y fue asaltada en medio del camino. Lo que recomendamos es que intentes siempre caminar junto con otros peregrinos, ya sea con algún amigo que te acompañe o con alguien que hayas conocido, de esta manera la posibilidad de ser asaltado se reduce.

6. Muerte por Infartos o accidentes. Es lo peor que puede llegar a ocurrir en el camino y tristemente, sucede. Durante tu peregrinar podrás ver que hay placas que recuerdan a las personas que fallecieron caminando. La mayoría por ataques al corazón y otros tantos por accidentes. Para evitarlo, debes saber si tienes alguna condición física que te impida hacer el esfuerzo, y sobre todo, tengas o no tengas algún problema, evita forzar tu cuerpo, éste será tu fiel compañero todo el camino, así que escúchalo y encuentra tu ritmo.   Para evitar los accidentes, sigue los señalamientos destinados, estos ya están fijos justo para que las personas no corran riesgos. 

Por último, recuerda que siempre podrás pedir ayuda, ya sea por teléfono, en los albergues, en los comercios o a otros peregrinos que pasan.

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